Hace algunos años se inició un programa televisivo, a través del cual se animaba a personas con elevado nivel de peso, a ejercitarse y alimentarse sanamente de tal manera que lograran perder peso y así aumentar la posibilidad de más años de vida, eran llamados a perder si querían ganar.
Esta misma filosofía de vida es la que se promueve en el reino de Dios, donde la dinámica es contrario a los lineamientos que este mundo enseña. Y es que nadie quiere perder, todos deseamos sentirnos aunque sea una vez ganadores, queremos ganar el mundial como nación, queremos ganar el primer lugar en las notas y eso traducido a cosas del día a día sería, ganar una discusión, ganar un buen trabajo, ganar, ganar, ganar.
Sin embargo la Biblia nos enseña una teología opuesta, si su enemigo le aborrece, entonces debe amarle; si te pega en una mejilla, entonces pon la otra; si te maldice, entonces bendícelo. Difícil tarea la que se nos pide, pero cuando nos decidimos a obedecer, sin duda podemos experimentar el gozo de hacer el bien a los que nos hacen mal. Dios nos permite crecer en tolerancia, amor, misericordia y bondad, el mismo sentimiento que El nos expresa a nosotros, quienes sin merecerlo hemos recibido de el sus favores y misericordias, solo por gracia.
Pues que diré, no nos cansemos de hacer el bien (mucho más a los que nos hacen el mal), pues si no nos cansamos a su tiempo segaremos. Amigas, seamos selectivas en nuestras batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón.
Este blog pretende ayudarte en tu caminar en Cristo, no porque lo sepamos todo, o porque seamos perfectas, mas bien porque nuestros errores y aciertos pueden ayudar a otros.
martes, 18 de febrero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
Lo que nunca debes olvidar
Hoy me decidí a escribir poco y dejar que sea la poderosa Palabra de Dios que nos hable, porque frente a la dificultad, frente a la tentación, frente a la depresión, ante la tristeza o la crisis; ninguna palabra es suficiente; pero la Palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que una espada de dos filos, escudriñarla nos trae vida, esperanza y aliento. Amadas les dejo estas promesas poderosas, si alguna está en dificultad, recuerde que poderoso es Dios más que su dificultad.
1. “Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; …y seréis prosperados” (2 Crónicas 20:20).
2. Yo soy tu refugio y tu fuerza, soy tu poderoso defensor en el peligro. Por eso no temas aunque tiemble la tierra y los montes se desplomen en el mar. Salmo 45
3. El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo; en El confía mi corazón, y soy socorrido; por tanto, mi corazón se regocija, y le daré gracias con mi cántico. Salmo 28:7
4. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:8-9.
5. Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti. Josué 10:8
6. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. Is. 26:3-4
7. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. Is. 40:29-31
8. “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. II Cor. 9:8
9. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Jn. 16:33
10. Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Isaías 30:15
11. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10
12. No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Isaías 43:1-3
Porque nada hay imposible para Dios. Lc. 1:37
1. “Creed en el Señor vuestro Dios, y estaréis seguros; …y seréis prosperados” (2 Crónicas 20:20).
2. Yo soy tu refugio y tu fuerza, soy tu poderoso defensor en el peligro. Por eso no temas aunque tiemble la tierra y los montes se desplomen en el mar. Salmo 45
3. El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo; en El confía mi corazón, y soy socorrido; por tanto, mi corazón se regocija, y le daré gracias con mi cántico. Salmo 28:7
4. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:8-9.
5. Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti. Josué 10:8
6. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. Is. 26:3-4
7. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. Is. 40:29-31
8. “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. II Cor. 9:8
9. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Jn. 16:33
10. Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Isaías 30:15
11. No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10
12. No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Isaías 43:1-3
Porque nada hay imposible para Dios. Lc. 1:37
viernes, 17 de enero de 2014
¿Como Dios nos revela su amor?
Es muy común escuchar en algunos círculos manifestaciones que critican la Biblia e incluso a Dios mismo por considerarlo un Dios machista. Creen que la Biblia nos presenta posturas que literalmente excluyen a la mujer o la ponen en un segundo, tercero o cuarto lugar. No obstante, quienes nos disponemos a estudiar y escudriñar las escrituras podemos darnos cuenta que Dios desde el comienzo nos ha revelado su amor, redimiendo nuestro lugar en la sociedad y siendo propicio a nuestras necesidades. ¿Cómo nos ha revelado su amor?
1. Dios nos revela su amor través de la provisión: En Génesis 21:8, nos narra como Dios envió su provisión para las necesidades de Agar e Ismael, del mismo modo en que hoy nos provee. No se cuantas veces he visto la mano de Dios a través de su provisión, incluso de cosas que no resultan una necesidad, pero que Dios sabe que deseamos. La Biblia dice en Romanos 8 que Dios no escatimó en darnos a su propio hijo, ¿Cómo entonces no nos dará juntamente con el todas las cosas?. El Señor es nuestro proveedor, por lo tanto debemos tener la certeza que nada nos faltará.
2. Dios nos revela su amor a través de las personas: El libro de Rut, nos muestra como Dios permitió que Nohemy no se quedara sola, teniendo a su lado a Rut, quien la acompañó y fue de bendición para su vida. De igual modo Dios pone a nuestro lado personas que nos bendicen y nos apoyan cuando lo necesitamos, en lo personal he visto el amor de Dios a través de mucha gente, pero en lo particular he tenido el respaldo de 3 hermanas que se levantan incluso de madrugada para orar por mi y mi familia. Creo que esto es producto del amor de Dios reflejado a través de la gente que pone en nuestro camino para sostener nuestros brazos.
3. Dios nos muestra su amor a través de la paz: Me encanta la historia de Juan 8, donde una mujer es acusada de adulterio, lo que en ese entonces significaba la muerte. Sin embargo Jesús da un paso enfrente por esta mujer, el no solo la libera de la culpa, también trae paz a su vida. Ya no había mas acusación, ahora podía marcharse en paz, con la esperanza de poder tener un futuro diferente.
4. Dios nos muestra su amor a través de su presencia: Creo que no hay nada de más valor en la vida de cualquier persona, que tener la certeza de que Dios está con ella. Es así como a lo largo de la Biblia, podemos encontrar numerosas promesas que nos ratifican que El estará con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo. La presencia de Dios en nuestra vida significa mucho, El nos da valor, nos renueva, nos anima, nos brinda esperanza y nos dignifica.
Como vemos, Dios nos ama y cada día manifiesta ese amor de diversas formas. Les invito a no dejarse influenciar por las filosofías erradas que este mundo promueve, recordando en todo momento que Dios nos ha revelado su amor y que desea permanentemente tener una relación con nosotros de tal manera que le conozcamos y aprendamos a ser las personas que el desea. Dios les bendiga.
viernes, 10 de enero de 2014
Un Corazón que me Conozca
"Les daré un corazón que me conozca" Jeremías 24:7
Todos sabemos que el corazón es un órgano vital, cuando este se detiene de manera fulminante, entonces también se termina la vida.
Pero el corazón no solo es de vital importancia para la vida física, también lo es para la vida espiritual. Al respecto la Biblia nos enseña que "de el mana la vida", también nos dice que "de lo que hay en el corazón habla la boca", en otros casos nos advierte en "no confiar en el corazón, pues es engañoso más que todas las cosas". Así que sin duda la sanidad de nuestro corazón juega un papel muy importante si es que de verdad anhelamos tener una vida espiritual sana y próspera, que agrade a Dios.
En una lectura que hacía, me encontré con el versículo con el que comencé esta nota "Les daré un corazón que me conozca", y pensé, ¿Cuál es el corazón que muestra que hemos conocido a Jesús", les comparto mis respuestas:
1. Un corazón perdonador: difícil perdonar, eso lo se bien, creo que es el aguijón de muchas de nosotras. Nos cuesta perdonar al esposo y a cualquier persona de las que nos sentimos dañadas. Sin embargo Dios nos llama a perdonar, pues de lo contrario el no va a perdonarnos. Un corazón que no perdona se dedica a hospedar otros sentimientos dañinos, hospedamos el enojo, la amargura, el resentimiento y cuando menos lo esperamos, nos volvemos personas indeseables, pues nadie quiere estar con personas amargadas. Esto no se trata de si tenemos razón de sentirnos ofendidos, se trata de mostrar el amor que Cristo nos mostró a nosotros, pues sin merecerlo nos amó; así debemos amar a otros, que sin merecerlo necesitan ser amados.
2. Un corazón agradecido: La mayoría de la gente olvida agradecer, y debo decir que no se trata de dar para que nos agradezcan; se trata de reconocer aún los detalles más pequeños que Dios tiene para nosotros a través de otros y entonces no olvidar decir gracias. Nosotros somos personas privilegiadas, tenemos lo que necesitamos y aún más de lo que necesitamos, esto sin duda nos debe recordar la importancia de agradecer a Dios y a las personas por tenernos en su mente y en su corazón con pequeños y grandes detalles.
3. Un corazón que da: En una cultura donde nos acostumbramos a recibir de todo mundo, nos olvidamos de dar, dar de nuestro tiempo, dar un abrazo, dar un plato de comida, dar un regalo, dar dinero. Siempre hay alguien con quien podemos compartir, tengamos los ojos de Jesús, veamos a nuestro alrededor y dispongámonos a dar.
4. Un corazón que ama: Que fácil se escucha amar, pero la realidad es que es difícil, pero lo que he descubierto es que cuando más cerca estoy de Jesús, más fácil resulta amar. El amor es la mayor expresión de la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, si amamos perdonamos, damos, agradecemos, somos bondadosos, estamos gozosos, tenemos paz, nos volvemos pacientes y manifestamos los frutos del Espíritu en nuestra vida.
No se como está su vida, pero observe algunas cosas: Trae de manera continúa a la memoria lo malo que otros le hicieron, se encuentra muchas veces hablando mal de otros (su esposo, su vecino, su iglesia, su pastor), no ha logrado perdonar asuntos del pasado, se siente infeliz y no logra ver todas las bendiciones de Dios aún en medio de las dificultades. Entonces sin duda es necesario ir delante de nuestro padre y rogar que "ponga en nosotros un corazón limpio, y renueve un espíritu recto dentro de nosotros", usted necesita sanidad en su corazón, sin un corazón sano, tampoco hay santidad, y sin santidad nadie verá al Señor.
Le pido a Dios que nos ayude como mujeres para tener un corazón que manifiesta haber conocido al Señor, oro por mi vida y por mis luchas, también por las de ustedes, para que la falta de perdón, la amargura y el resentimiento no sean el impedimento para vivir la vida abundante que Dios quiere que vivamos. Que tengamos un corazón conforme el corazón de Dios.
Padre bueno, te doy gracias por tu amor y por tu fidelidad, porque no nos has pagado conforme nuestros pecados y rebeliones, nos has mostrado tu gracia y nos has abrazado con amor eterno, mira hoy nuestro corazón, mira si hay en el falta de perdón, rencor, resentimiento, culpa, egoísmo y cualquier otra cosa que no te agrade, Señor limpia nuestro corazón, renuévalo, sánalo, restáuralo, dale vida, ayúdanos a mantenerlo sano, pon en el amor para todos, que minimicemos las faltas de los demás y aprendamos a amarles. Oramos para que tu Espíritu Santo nos llene, que seamos su morada y que demos frutos dignos de arrepentimiento, entregamos nuestra mente a ti, para que tomes control de ella y confesamos que llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, de tal manera que no recordemos más asuntos del pasado. Te pedimos todo en el nombre de Jesucristo. Amen.
Todos sabemos que el corazón es un órgano vital, cuando este se detiene de manera fulminante, entonces también se termina la vida.
Pero el corazón no solo es de vital importancia para la vida física, también lo es para la vida espiritual. Al respecto la Biblia nos enseña que "de el mana la vida", también nos dice que "de lo que hay en el corazón habla la boca", en otros casos nos advierte en "no confiar en el corazón, pues es engañoso más que todas las cosas". Así que sin duda la sanidad de nuestro corazón juega un papel muy importante si es que de verdad anhelamos tener una vida espiritual sana y próspera, que agrade a Dios.
En una lectura que hacía, me encontré con el versículo con el que comencé esta nota "Les daré un corazón que me conozca", y pensé, ¿Cuál es el corazón que muestra que hemos conocido a Jesús", les comparto mis respuestas:
1. Un corazón perdonador: difícil perdonar, eso lo se bien, creo que es el aguijón de muchas de nosotras. Nos cuesta perdonar al esposo y a cualquier persona de las que nos sentimos dañadas. Sin embargo Dios nos llama a perdonar, pues de lo contrario el no va a perdonarnos. Un corazón que no perdona se dedica a hospedar otros sentimientos dañinos, hospedamos el enojo, la amargura, el resentimiento y cuando menos lo esperamos, nos volvemos personas indeseables, pues nadie quiere estar con personas amargadas. Esto no se trata de si tenemos razón de sentirnos ofendidos, se trata de mostrar el amor que Cristo nos mostró a nosotros, pues sin merecerlo nos amó; así debemos amar a otros, que sin merecerlo necesitan ser amados.
2. Un corazón agradecido: La mayoría de la gente olvida agradecer, y debo decir que no se trata de dar para que nos agradezcan; se trata de reconocer aún los detalles más pequeños que Dios tiene para nosotros a través de otros y entonces no olvidar decir gracias. Nosotros somos personas privilegiadas, tenemos lo que necesitamos y aún más de lo que necesitamos, esto sin duda nos debe recordar la importancia de agradecer a Dios y a las personas por tenernos en su mente y en su corazón con pequeños y grandes detalles.
3. Un corazón que da: En una cultura donde nos acostumbramos a recibir de todo mundo, nos olvidamos de dar, dar de nuestro tiempo, dar un abrazo, dar un plato de comida, dar un regalo, dar dinero. Siempre hay alguien con quien podemos compartir, tengamos los ojos de Jesús, veamos a nuestro alrededor y dispongámonos a dar.
4. Un corazón que ama: Que fácil se escucha amar, pero la realidad es que es difícil, pero lo que he descubierto es que cuando más cerca estoy de Jesús, más fácil resulta amar. El amor es la mayor expresión de la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, si amamos perdonamos, damos, agradecemos, somos bondadosos, estamos gozosos, tenemos paz, nos volvemos pacientes y manifestamos los frutos del Espíritu en nuestra vida.
No se como está su vida, pero observe algunas cosas: Trae de manera continúa a la memoria lo malo que otros le hicieron, se encuentra muchas veces hablando mal de otros (su esposo, su vecino, su iglesia, su pastor), no ha logrado perdonar asuntos del pasado, se siente infeliz y no logra ver todas las bendiciones de Dios aún en medio de las dificultades. Entonces sin duda es necesario ir delante de nuestro padre y rogar que "ponga en nosotros un corazón limpio, y renueve un espíritu recto dentro de nosotros", usted necesita sanidad en su corazón, sin un corazón sano, tampoco hay santidad, y sin santidad nadie verá al Señor.
Le pido a Dios que nos ayude como mujeres para tener un corazón que manifiesta haber conocido al Señor, oro por mi vida y por mis luchas, también por las de ustedes, para que la falta de perdón, la amargura y el resentimiento no sean el impedimento para vivir la vida abundante que Dios quiere que vivamos. Que tengamos un corazón conforme el corazón de Dios.
Padre bueno, te doy gracias por tu amor y por tu fidelidad, porque no nos has pagado conforme nuestros pecados y rebeliones, nos has mostrado tu gracia y nos has abrazado con amor eterno, mira hoy nuestro corazón, mira si hay en el falta de perdón, rencor, resentimiento, culpa, egoísmo y cualquier otra cosa que no te agrade, Señor limpia nuestro corazón, renuévalo, sánalo, restáuralo, dale vida, ayúdanos a mantenerlo sano, pon en el amor para todos, que minimicemos las faltas de los demás y aprendamos a amarles. Oramos para que tu Espíritu Santo nos llene, que seamos su morada y que demos frutos dignos de arrepentimiento, entregamos nuestra mente a ti, para que tomes control de ella y confesamos que llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, de tal manera que no recordemos más asuntos del pasado. Te pedimos todo en el nombre de Jesucristo. Amen.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Un Corazón Confiado

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa,Y su justicia permanece para siempre. ...No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. Salmo 112:1-3,7
Con tantas malas noticias que leemos y escuchamos a diario, no resulta difícil volvernos desconfiados, temer de todo y perder la esperanza. Esto es lo que sucede con una gran mayoría de personas que no tienen a Dios, temen de todo, han perdido la esperanza y no piensan que puede haber un futuro mejor. Estas personas dejan de luchar, se dan por vencidos y viven una vida sin propósito.
Pero esto debe ser completamente diferente para aquellas mujeres que se han encontrado con Dios, cuando nos encontramos con el Señor, nuestra perspectiva de las cosas cambian, podemos ver el futuro con esperanza y por lo tanto desaparece el temor que nos causan las diferentes situaciones por las que atravezamos en la vida. Nunca el Señor nos prometió que no habrían dificultades, de hecho es necesario padecer por causa del Reino, lo que si nos ha prometido es que El estará con nosotros en medio de las dificultades.
La mayoría de las familias cristianas son atacadas de diferentes formas, pero la Biblia claramente nos da muchas promesas y esta de Salmo 112:1-3 y 7 es una de ella, veamos algunos aspectos poderosos que encontramos en este pasaje.
1. Hay una condición para la promesa: Temer a Jehová y cumplir sus mandamientos. Muchas veces decimos las promesas, como que Dios debe cumplirlas así por así, pero esta y todas las promesas tienen una condición, es necesario volvernos a Dios, temerle y ser obedientes a lo que el nos pide.
2. Producto de la obediencia y el temor a Dios, el Señor nos promete tener una descendencia poderosa, bendita y prosperada. Es esto lo que paso con Abraham, la misma promesa nos hace a nosotros, si le obedecemos tendremos una familia poderosa en Cristo Jesús. Debemos asirnos a las promesas que Dios nos hace, la Palabra de Dios se cumple, nuestras familias están bajo las promesas que El nos da, podemos creer lo que el mundo dice, podemos creer en sus estadísticas o podemos decidirnos a confiar en las promesas poderosas que Dios nos ha dejado, creyendo con seguridad de que Dios será fiel.
3. Tener a Dios en nuestras vidas, sin religiosidad si no en una relación permanente, nos hace vivir confiados. Cuando a diario pasamos tiempo en la presencia de Dios, resulta fácil creer que las dificultades son para nuestro bien. Es Dios quien nos hace más fuertes, seguras y pone confianza en nuestro corazón de tal manera que nada nos puede derrumbar. Necesitamos leer la Biblia y aferrarnos a ella, necesitamos par tiempo con Dios, el va a proveernos de esa fuerza que se requiere para continuar el camino.
Amadas amigas, si nos hemos encontrado con Cristo entonces podemos vivir confiadas, Dios tiene el control de cualquier situación que estemos pasando, sea lo que sea es para nuestro bien. No pretendamos ayudarle a Dios, no metamos las manos, no tomemos decisiones sin contar con el. Confiar es dejar que sea El quien actué, quizás no será en nuestro tiempo, quizás no será a nuestra manera; pero lo que Dios hace siempre es lo mejor. Pidamos al Señor por un corazón confiado, solo así podemos vivir en paz en medio de cualquier dificultad.
martes, 10 de diciembre de 2013
Mírate como Dios te ve: Salvada, Redimida, Triunfadora
Pero Dios ve más allá de lo exterior, es por esto que escogió a David como rey de Israel, el no tenía la estatura, no tenía el porte, no tenía la experiencia, pero tenía el corazón. Dios no nos ve como somos, nos ve como podemos llegar a ser guiados por el. Cuando el Señor se acercó a Gedeón, aunque este era un hombre temeroso, el Señor le llamó "varón esforzado y valiente", eso era lo que Dios miraba en el, algo que ni siquiera Gedeón sabía que podía llegar a ser.
Satanás trata de que siempre tengamos una imagen distorsionada de nosotros mismos y usa a las personas de tal manera que nos sintamos rechazados, heridos, señalados, algunos llegan a tener una baja autoestima producto de esa imagen distorsionada. Sin embargo, la Biblia nos enseña que fuimos formadas a la imagen y semejanza de Dios, no somos cualquier cosa, no somos menos ni más que nadie, no valemos por lo que otros dicen, no importa si nos señalan o nos denigran, Cristo pagó el precio por nosotros en la cruz, valemos su sangre y con ello nos ha dado salvación, nos ha redimido del pecado y nos permite disfrutar de las victorias que ya nos ha dado.
Así que a partir de ahora, no se sienta derrotada, debemos caminar con la frente en alto, creyendo al Señor y no a Satanás, somos
más que victoriosos, por medio de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.
lunes, 9 de diciembre de 2013
¡Hay que levantarnos!
Estoy haciendo un devocional con mi esposo y me encantó un pasaje que leímos y que me ha ayudado mucho estos días, así que quise escribir acerca de este versículo, que nos muestra las muchas oportunidades que Dios nos da cada día.
La Biblia nos enseña en Proverbios 24:16 que "el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse, pero los impíos caerán en la desgracia". Pensaba cuantas veces nos hemos equivocado, cuantas veces le hemos fallado a Dios, a nuestros hijos a nuestro esposo, a nuestros amigos o a nuestra familia; sin embargo, lo maravilloso es darnos cuenta de como Dios nos ayuda a levantarnos. No importa cuantas veces caemos, pueden ser siete o veinte, pero Dios está allí con su brazo extendido para darnos una nueva oportunidad.
Creo que esta reflexión es oportuna en diferentes circunstancias, y es más oportuna para todas las que estamos casadas. Los problemas en el matrimonio tienen dos grandes responsables, el esposo y la esposa, cada vez que surge un problema que resolvemos mal o que no podemos resolver, es como una caída, de la cual parece que no vamos a poder levantarnos nuevamente. Sin embargo, todas aquellas que hemos sido justificadas por Cristo, podemos levantarnos, perdonar y seguir luchando para que nuestras familias hagan la diferencia en un mundo donde los matrimonios duran dos días.
Ciertamente cada día es de luchas, a veces por situaciones económicas, por diferencia de temperamentos o por otros aspectos propios del matrimonio; así que cada día debemos pedirle a Dios nuevas fuerzas para levantarnos, para caminar con gozo y volver a comenzar, olvidando lo que queda atrás.
Amadas hermanas, hay que levantarnos por nuestros hogares, vamos a orar por nuestras familias, por nuestros esposo y por nuestros hijos, Dios se puede glorificar a pesar de nuestras debilidades e imperfecciones y que mejor que comenzar a honrarlo desde nuestros hogares.
La Biblia nos enseña en Proverbios 24:16 que "el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse, pero los impíos caerán en la desgracia". Pensaba cuantas veces nos hemos equivocado, cuantas veces le hemos fallado a Dios, a nuestros hijos a nuestro esposo, a nuestros amigos o a nuestra familia; sin embargo, lo maravilloso es darnos cuenta de como Dios nos ayuda a levantarnos. No importa cuantas veces caemos, pueden ser siete o veinte, pero Dios está allí con su brazo extendido para darnos una nueva oportunidad.
Creo que esta reflexión es oportuna en diferentes circunstancias, y es más oportuna para todas las que estamos casadas. Los problemas en el matrimonio tienen dos grandes responsables, el esposo y la esposa, cada vez que surge un problema que resolvemos mal o que no podemos resolver, es como una caída, de la cual parece que no vamos a poder levantarnos nuevamente. Sin embargo, todas aquellas que hemos sido justificadas por Cristo, podemos levantarnos, perdonar y seguir luchando para que nuestras familias hagan la diferencia en un mundo donde los matrimonios duran dos días.
Ciertamente cada día es de luchas, a veces por situaciones económicas, por diferencia de temperamentos o por otros aspectos propios del matrimonio; así que cada día debemos pedirle a Dios nuevas fuerzas para levantarnos, para caminar con gozo y volver a comenzar, olvidando lo que queda atrás.
Amadas hermanas, hay que levantarnos por nuestros hogares, vamos a orar por nuestras familias, por nuestros esposo y por nuestros hijos, Dios se puede glorificar a pesar de nuestras debilidades e imperfecciones y que mejor que comenzar a honrarlo desde nuestros hogares.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Acompañando a Madres de Hijos con Discapacidad
Generalmente nadie está preparado para atender no solo a un niño con discapacidad, si no a toda una familia a quien Dios le ha enviado una persona con capacidades especiales.
Hace algunos años, leí un libro que se titulaba "el amor siempre tiene la razón", en definitiva esta es una gran verdad. Cuando amamos a las personas independientemente de su condición, nos es más fácil ayudarles, integrarles, aceptarles, verles con los ojos de Jesús. Y esto no se trata únicamente de personas con discapacidad, es tener estas actitudes con todos aquellos que son diferentes por diferentes razones.
El mensaje de la Biblia desde el comienzo es un mensaje integrador, la salvación que Dios dispuso era para todos, niños, jóvenes, ancianos, hombres y mujeres, personas con discapacidad, sin importar su pasado, con enfermedades como la lepra y otras que en su momento era de repulsión para la sociedad. Pero Dios se presenta como el Señor de todos, no es exclusivo de unos pocos, no rechaza a los que el hizo diferentes, y es en esa misma forma que espera que todos actuemos, integrando a todos a la gran familia de Dios, su iglesia.
Como iglesia debemos prepararnos para atender con amor a todos, debemos estar dispuestos a invertir recursos para contar con las condiciones que faciliten la presentación del evangelio, la formación y la vida en comunidad de las personas que vienen con alguna discapacidad, sean estos niños, jóvenes y adultos. También debemos enseñar a los niños, que Dios nos ha hecho diferentes y que el ama a todos, por lo tanto, ellos también deben mostrar ese amor genuino a todos. Así cuando llegue un niño con discapacidad, para ellos no será difícil asimilarlo.
A los padres, debemos apoyarles. Hay un trabajo doble en casa, agotador en muchas ocasiones, que desgasta no solo físicamente, si no emocionalmente. Ante esto seguramente nunca un niño con discapacidad faltará en reuniones donde andan sus padres, pensemos como proveerles del apoyo que ellos requieren para que puedan participar como es debido, sin excluirles por su condición.
Invertir dinero, tiempo, palabras de ánimo, una llamada, son cosas que me han desafiado últimamente. Jesús amó a la gente, su amor hizo que se diera por completo. Esto mismo es lo que el espera que hagamos nosotros, que nos gastemos amando a la gente, ayudándoles, identificándonos con sus luchas. No críticas y juicios. Amemos y seguramente más estarán dispuestos a seguir a un Dios que tiene sus brazos abiertos a través de nosotros para recibirles y apoyarles. Las invito a mirar a su alrededor y observar las madres y sus hijos con discapacidad, podemos acercarnos y mostrarles el amor de Dios, amémosles no con lástima, si no con el amor que Dios desee que amemos a todos.
La llegada a la familia, de un nuevo miembro, que padece de alguna discapacidad, es muchas veces un acto inesperado para todos en el hogar, pero no solo resulta difícil para la familia, también resulta difícil para la escuela, la iglesia y la sociedad. Generalmente no estamos preparados para dar una atención sin mostrar lástima. Los padres se sienten temerosos de enviar a sus hijos a la escuela dominical, pues temen por la discriminación de otros niños y no están seguros de que los maestros les puedan atender y recibir bien, por lo que deciden mejor no enviarlos.
Hace algunos años, leí un libro que se titulaba "el amor siempre tiene la razón", en definitiva esta es una gran verdad. Cuando amamos a las personas independientemente de su condición, nos es más fácil ayudarles, integrarles, aceptarles, verles con los ojos de Jesús. Y esto no se trata únicamente de personas con discapacidad, es tener estas actitudes con todos aquellos que son diferentes por diferentes razones.
El mensaje de la Biblia desde el comienzo es un mensaje integrador, la salvación que Dios dispuso era para todos, niños, jóvenes, ancianos, hombres y mujeres, personas con discapacidad, sin importar su pasado, con enfermedades como la lepra y otras que en su momento era de repulsión para la sociedad. Pero Dios se presenta como el Señor de todos, no es exclusivo de unos pocos, no rechaza a los que el hizo diferentes, y es en esa misma forma que espera que todos actuemos, integrando a todos a la gran familia de Dios, su iglesia.
Como iglesia debemos prepararnos para atender con amor a todos, debemos estar dispuestos a invertir recursos para contar con las condiciones que faciliten la presentación del evangelio, la formación y la vida en comunidad de las personas que vienen con alguna discapacidad, sean estos niños, jóvenes y adultos. También debemos enseñar a los niños, que Dios nos ha hecho diferentes y que el ama a todos, por lo tanto, ellos también deben mostrar ese amor genuino a todos. Así cuando llegue un niño con discapacidad, para ellos no será difícil asimilarlo.
A los padres, debemos apoyarles. Hay un trabajo doble en casa, agotador en muchas ocasiones, que desgasta no solo físicamente, si no emocionalmente. Ante esto seguramente nunca un niño con discapacidad faltará en reuniones donde andan sus padres, pensemos como proveerles del apoyo que ellos requieren para que puedan participar como es debido, sin excluirles por su condición.
Invertir dinero, tiempo, palabras de ánimo, una llamada, son cosas que me han desafiado últimamente. Jesús amó a la gente, su amor hizo que se diera por completo. Esto mismo es lo que el espera que hagamos nosotros, que nos gastemos amando a la gente, ayudándoles, identificándonos con sus luchas. No críticas y juicios. Amemos y seguramente más estarán dispuestos a seguir a un Dios que tiene sus brazos abiertos a través de nosotros para recibirles y apoyarles. Las invito a mirar a su alrededor y observar las madres y sus hijos con discapacidad, podemos acercarnos y mostrarles el amor de Dios, amémosles no con lástima, si no con el amor que Dios desee que amemos a todos.
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